LA TAREA DE GARANTIZAR UN MEJOR ACCESO Y MÁS EQUITATIVO A LOS MEDICAMENTOS

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Con el propósito de agrupar bajo un mismo alero a los productores y exportadores locales de medicamentos es que nace en 2015 Prolmed, asociación integrada por Saval, Laboratorio Chile, Recalcine, Andrómaco y Bagó, y que representa el 50% de la venta de unidades del mercado nacional.

José Luis Cárdenas, presidente de la Asociación de Productores Locales de Medicamentos, Prolmed, sostiene que el objetivo es buscar asegurar la calidad de todos los productos que se venden en Chile y mejorar el acceso a los mismos, promoviendo mayores estándares de fiscalización y exigencias de calidad para todos los medicamentos.

“Nuestros atributos se sustentan en la responsabilidad en el debate público, en la información que generamos y/o divulgamos y en las relaciones que establecemos con nuestros stakeholders. Asimismo, mantenemos permanentemente un compromiso con el país, la salud y la comunidad, además de garantizar la calidad en nuestros productos, procesos y argumentos”, dice el ejecutivo.

 

Calidad y bioequivalencia

Añade José Luis Cárdenas que como asociación gremial creen firmemente que para certificar la calidad y la bioequivalencia de los medicamentos que se utilizan en Chile, las normas GMP deben ser exigidas por el Instituto de Salud Pública a todos los laboratorios, ubicados tanto en Chile como en el extranjero, en forma rigurosa, para que sea una exigencia efectiva y no solo administrativa. “Tal como lo establece la OMS, solo el cumplimiento de estos estándares garantiza la reproducibilidad en cada lote de un medicamento, lo cual permite a la bioequivalencia adquirir real validez en el tiempo”, explica el profesional.

En esta misma línea, sostiene que hay muchos espacios de colaboración entre los socios de Prolmed y la autoridad, como abrir el debate sobre los estándares de calidad, las buenas prácticas de manufactura y bioequivalencia, además de la regulación de la receta médica, los estándares éticos y la integración de los mercados por medio de la Alianza del Pacífico.

Para ello, señala Cárdenas, han conformado mesas de trabajo técnicas conjuntas y se han generado instancias que permitan un intercambio de opiniones entre el ámbito público y privado, con el objeto de enriquecer el debate nacional.

Por otro lado, la reciente acreditación por parte del ISP como agencia reguladora Nivel IV, representa para Prolmed un importante reconocimiento al trabajo que dicha autoridad y el Ministerio de Salud han desarrollado durante los últimos años por mejorar las buenas prácticas regulatorias, especialmente, aquellas relacionadas con la calidad de los fármacos que se expenden en el mercado nacional.

“Consideramos que esta acreditación deja a Chile en un lugar de excelencia en la materia en Latinoamérica, a nivel de países como México, Brasil, Colombia y Argentina, abriendo diversas oportunidades de mayor integración desde el punto de vista de los medicamentos que se producen y distribuyen en cada uno de ellos. Creemos, eso sí, que dicho reconocimiento trae aparejada una reforzada responsabilidad de garantizar, de manera consistente y de largo plazo, la implementación de las políticas de medicamentos que deben estar sujetas a consideraciones técnicas”, enfatiza el presidente de Prolmed.

 

Realidad nacional

En este camino, destaca el profesional que la prioridad como industria es contribuir activamente para un mayor acceso a medicamentos de calidad para todos. Y, para ello, es fundamental contar con medidas como la modernización de la receta médica, unida a mayores coberturas y/o reembolsos.

La relevancia de este panorama queda demostrada en las cifras del mercado nacional de los medicamentos. Según señala José Luis Cárdenas, los genéricos sin marca (solo identificados por su DCI) dominan el mercado chileno en unidades (cerca del 45% del mercado ético total) a un precio promedio (ex fábrica) de US$ 0,9, el más bajo de Latinoamérica. “En tanto, los medicamentos innovadores representan el 20% de las unidades del mercado ético total, a un precio promedio de US$ 11; mientras que el 35% restante está conformado por genéricos de marca, a un valor promedio de US$ 7”, señala Cárdenas.

De esta forma, los genéricos sin marca son utilizados fundamentalmente por el sistema público y por personas con menor capacidad adquisitiva. Los innovadores son usados tanto por el sistema público como privado; mientras que los genéricos de marca, mayormente, por segmentos medios o medios/altos.

“Considerando esta realidad, el genérico de marca funciona como ‘techo’ para el precio del genérico sin marca, por lo que tiene un rol estructural en el mercado. Los primeros genéricos de marca que se lanzan tienen niveles de precio de entre 20% y 30% por debajo del producto innovador, lo que ayuda a generar confianza en el médico en productos distintos del innovador. En la medida de que entran más genéricos de marca, el precio seguirá erosionándose hasta que deje de cubrir los costos asociados. Así, cuando por medio de la competencia, se ha erosionado el precio y posicionado el uso de genéricos (de marca), existirá espacio para los genéricos sin marca, los que terminarán bajando los precios 80% o más por debajo del innovador”, finaliza el experto.

 
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