MINISTERIO DE SALUD IMPULSA NUEVO ROTULADO DE MEDICAMENTOS, QUE REDUCE TAMAÑO DE LAS MARCAS

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Diario El Mercurio publicó una nota donde da a conocer que los envases de los medicamentos tendrán que modificarse, de prosperar la intención del Ejecutivo de crear un nuevo etiquetado para estos productos, el que reduce el espacio para el nombre de marca o fantasía.

La iniciativa ya fue aprobada por la comisión de Salud del Senado en la llamada “Ley de Fármacos 2”, que cumple su primer trámite en el Senado y que se discutirá en la sala el martes.

La indicación dice que “el envase de los medicamentos deberá tener el nombre del producto según la Denominación Común Internacional (DCI) -el nombre de su principio activo- de un tamaño que, en su conjunto, utilice al menos un tercio de una de sus caras principales”.

En el caso de los medicamentos que tengan un nombre de fantasía o marca, “podrán incluirla en el envase en un tamaño que no supere de un quinto del empleado para la Denominación Común Internacional”.

 

Busca evitar confusión

El subsecretario de Salud Pública, Jaime Burrows, aseguró que “la razón de esto es incentivar en la población la conciencia de que se maneje el nombre DCI por seguridad de los pacientes, porque los nombres de fantasía muchas veces confunden”.

Agregó que, además, será una herramienta para los médicos, porque no todos conocen los nombres comerciales de todos los medicamentos, pero sí los principios activos, y añadió que el cambio “lo teníamos pensado como una medida dentro del reglamento, pero subirlo a nivel de ley lo hace más contundente”.

Esto va de la mano con uno de los cambios que originaron el proyecto de ley, que busca que cuando los médicos prescriban un medicamento lo hagan escribiendo en la receta su Denominación Común Internacional y, de manera optativa, pongan el nombre de la marca.

Pero los laboratorios no están contentos. José Luis Cárdenas, presidente de la Asociación de Productores Locales de Medicamentos (Prolmed), aseguró que “en ninguna parte del mundo existe un etiquetado así”, y que “esto podría traer grandes problemas a los productos con marcas, que podrían decidir no enviar sus productos a Chile”. Y sostuvo que incluso se podrían vulnerar tratados internacionales o derechos de propiedad intelectual, “al casi invisibilizar la marca”.

Jean Jacques Duhart, vicepresidente ejecutivo de la Cámara de la Innovación Farmacéutica de Chile (CIF), dice que la medida “es incomprensible e impracticable, porque hay medicamentos que son combinaciones de varios principios activos y con esas proporciones, van a necesitar una ‘cajita feliz’ para poner el nombre”.

Los laboratorios, además, se oponen a la forma de prescripción, porque aseguran que “hoy un medicamento recetado por un médico solo se puede cambiar por otro bioequivalente, pero al recetar con el DCI, el dependiente de la farmacia podrá entregar cualquier marca y la política de bioequivalencia que se ha impulsado en los últimos años no va a tener ningún sentido”, dijo Duhart.

Desde la Asociación Industrial de Laboratorios Farmacéuticos (Asilfa), su vicepresidente ejecutivo, Elmer Torres, también se mostró en contra de los cambios y dijo que “vamos a solicitar a los parlamentarios que escuchen nuestros argumentos”.

Recuadro:          

Qué se está discutiendo

El origen. El proyecto al cual se le introdujeron cambios nació de una moción de la comisión de Salud del Senado en 2015 para corregir algunos aspectos que no se incluyeron en la Ley de Fármacos, que fue promulgada en 2014. Por eso se le llama “Ley de Fármacos 2”, aunque el título del proyecto dice que “regula los medicamentos bioequivalentes genéricos y evita la integración vertical de laboratorios y farmacias”.

Prescripción. La moción busca que los médicos tengan que escribir en la receta la denominación común internacional del medicamento y, opcionalmente, añadir el nombre de la marca.

Venta. También se propone que las farmacias tengan a disposición del público un listado de productos que no se puedan intercambiar y un stock mínimo de genéricos a la venta.

Relación comercial. Originalmente, el proyecto prohibía a las farmacias vender productos importados o registrados en el país por ellas mismas, o fármacos elaborados por sus laboratorios. Con las últimas indicaciones del Ejecutivo, esa parte se suprimió y ya no se hará referencia a la integración vertical entre farmacias y laboratorios.

Control. Sí se establece que el Instituto de Salud Pública revise los contratos entre los laboratorios y las farmacias. También se plantea crear un sistema de control de calidad de dispositivos médicos.

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